martes, 31 de marzo de 2026

Una pasión irlandesa, primer capítulo

Una pasión irlandesa

Una historia de amor y misterio ambientada en los acantilados de Moher, uno de los lugares turístcos más bellos y visitados en la actualidad, aunque la historia de la novela se desarrolla en el siglo XIX. Una novela de romance y misterio con un paisaje  hermoso de fondo.

SINOPSIS

Ella llega a la mansión del acantilado temblando, acaba de escapar de la muerte y está asustada, no recuerda su nombre, no sabe por qué está allí. Patrick Ulshter, amo de la mansión se siente intrigado, cautivado por el misterio que rodea a la joven que salvó de caer en el acantilado. ¿Quién es ella y por qué no puede recordar nada? ¿Quién es en realidad la pobre joven que estaba a punto de saltar por los acantilados ? Descubrir la verdad sobre la bella desconocida se convertirá en obsesión para el caballero irlandés .

UNA PASIÓN IRLANDESA

CAMILA WINTER


EXTRACTO CAPÍTULO 1

Phoebe observó el paisaje del mar embravecido golpeando la costa y avanzó atraída por su poder, era como el éxtasis, era libertad y también alivio. Un mar revuelto y convulso se agitaba a la distancia y llegó hasta ella el viento que arrastraba el oleaje quitándole el gorro que pacientemente había atado su doncella horas atrás para que sujetara su cabello castaño y rizado pues no era correcto que una damisela se paseara con el cabello sin peinar. Ahora en libertad se sentía mucho mejor, más libre y siguió avanzando para ver ese paisaje de cerca.

Nubes oscuras se apilaban en el horizonte y a la distancia, del otro lado de la playa, sólo se veía una casa inmensa, cubierta de niebla que le daba un aspecto casi fantasmal. Phoebe vio la mansión con expresión distraída, sin prestarle demasiada atención mientras bajaba a la playa por el atajo que bien conocía, cuidándose de no lastimarse con las rocas ni rasgar su vestido.

Solía dar paseos los días de tormenta, se quedaba un momento sólo para ver el mar y luego regresaba con su caballo a su hogar, la mansión ruinosa de Warren Hill.  Ese día sin embargo se había escapado aprovechando un descuido de su hermano y se sentía feliz, hacía semanas que no podía ver el mar, él le había advertido que era peligroso, pero es que se acercaba el invierno y sabía que se lo pasaría encerrada. Odiaba estar confinada, pero si desobedecía luego sería castigada y ya no estaba su nana para defenderla. La mansión de Warren hills se había convertido en un mausoleo sombrío y triste luego de morir sus padres y su hermano Eric parecía odiarla ahora… No, no la odiaba en realidad, era mucho peor que eso…

En sus labios se dibujó una mueca de amargura al pensar en su hermano, amargura y miedo. Y su antiguo hogar se había convertido en un lugar oscuro y solitario y su hermano un tirano que la dejaba todo el día encerrada, sin poder ver a nadie.

De pronto miró el mar a la distancia y deseó tanto poder mecerse en sus olas y partir muy lejos y en su rostro se dibujó una expresión de anhelo tan intenso. Tal vez si se acercaba hasta las rocas podría saltar de lo más alto, del borde del acantilado y entonces… encontraría paz. Paz y calma. En el mar. Amaba el mar y le parecía un final grandioso, mucho mejor de lo que había sido su existencia.

Sus pasos la guiaron hasta el final mientras su cabello se agitaba al viento. Sólo necesitaba seguir el camino y tomar coraje, un poco más y… Pero se detuvo al ver un mar oscuro y embravecido agitándose contra las rocas y las olas llenas de espuma salpicaron su rostro y la hicieron retroceder unos metros. Tal vez no fuera una buena idea después de todo. Visto de cerca el mar parecía un demonio loco y temperamental, fascinante pero muy peligroso, esas rocas la harían pedazos y… cerró los ojos para no verlo, si veía el mar estaba segura de que no saltaría.

De pronto sintió que alguien hablaba a escasos metros de allí.

—Señorita, deténgase. Aguarde—dijo una voz.

Ella lo miró asustada de que un extraño hubiera invadido su santuario, estaba tan molesta como inquieta. De pronto tembló al pensar que era su hermano Eric, pero él no la habría llamado así, y ese no era su caballo tampoco.

—Aléjese de mí o saltaré—gritó Phoebe armándose de valor.

No quería a ese hombre cerca, tenía mucho miedo, estaba a punto de lanzarse el mar y eso la aterraba, pero verse lidiando con un desconocido entrometido la asustaba aún más. 

El caballero hizo un gesto con las manos. Lo miró con fijeza, lucía un traje oscuro y sombrero alto y tenía un aspecto distinguido, noble. Se preguntó si sería el amo de la mansión del acantilado que la había visto llegar a la costa y le molestaba que invadiera sus tierras. Sus ojos azules la miraron con cierta acritud o temor. No estaba segura. Sin embargo, cuando habló supo que sólo quería ayudarla.

—No le haré daño, señorita, tranquila. Por favor, aléjese de esas rocas, es muy peligroso, podría caer. Déjeme ayudarla.

—¿Ayudarme? No necesito su ayuda, aléjese de mí—gritó ella hostil, no pudo evitarlo, estaba muy nerviosa en esos momentos. Y casi sin darse cuenta retrocedió acercándose un poco más al abismo, al acantilado y vio cómo los ojos del extraño se horrorizaban y gritaban que no lo hiciera.

Ella se asustó con sus gritos y se quedó inmóvil contemplando el mar, sintiendo la brisa marítima golpear su rostro y darle bríos inesperados para enfrentar lo que fuera. Estaba allí, lo había conseguido y ahora, apremiada por el desconocido sí quería saltar y poner fin a su encierro y agonía, a sus terrores nocturnos, al demonio que la acechaba y quería entrar en su habitación... siempre. Siempre estaba allí, jamás la dejaba en paz. 


Novela publicada en el año 2018

Puedes adquirirla en el link de Amazon pero está en todas las plataformas de ebooks.

Link de la novela

 

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